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jueves, 4 de julio de 2019

EL TEMA CENTRAL DE LA BIBLIA

     Es tan supremamente importante el Reino de Dios, en cabeza de nuestro sublime Rey Salvador, Jesucristo, que es el tema central de la Biblia. Quien comprende su valor no escatimará esfuerzos o recursos para invertir en él, a cambio de una vida plena y con propósito, para él, como individuo, y para todo el pueblo de Dios, como comunidad; y no solo en esta vida presente sino por la eternidad (Mt 13.45-46).
   
   Fue lo primero que Juan el Bautista comenzó a pregonar ( El evangelista Mateo lo llama “reino de los cielos”,( cap 3.1-2) El mismo Maestro lo predicó desde un principio (Mt 4.17,23), y hasta después de muerto y resucitado les habló de él (Hch 1.3). Cuando comisionó a los doce discípulos “los envió a predicar el reino de Dios” (Lc 9.1-2). Cuando envió a los otros setenta de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar a donde él debía ir, también les dijo que predicaran el reino de Dios,(Lc10.1-9).
  
   El mismo Mesías dijo: “ Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado” (Lc4.43) En el tiempo de la Iglesia primitiva se predicaba el reino de Dios, (Hch 8.12) Del apóstol Pablo se dice: “ Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada (En Roma), y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimentos” (Hch 28.30-31).

sábado, 22 de junio de 2019

INTACHABLE "CIZAÑA"

  
                      

 Satanás va y viene “como Pedro por su casa” en las mentes de la gente del mundo. Pero lo que le resulta más entretenido e interesante es lograr tener y mantener su dominio en los que invocan el nombre de su enemigo, es decir, de nuestro Salvador Jesucristo, por medios no necesariamente de inmoralidad evidente o repulsiva.
  
 Un cristiano puede tener una vida “intachable”; pero el Diablo estará satisfecho con él mientras sea una vida desperdiciada, inútil para el desarrollo del plan de gobierno divino. El Adversario los convierte, entonces, en “cizaña” dentro del Reino de Dios, y su destino será terrible (Mt.13.40) si no despiertan y recapacitan  a tiempo (Ef.5.14).

Juan el apóstol dice: “Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos…” (3-Jn.5). Efectivamente; la grandeza del cristiano se mide por la magnitud del servicio que presta a la familia de la fe: “Entonces Jesús, llamándolos, dijo: “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mt.20.25-28).
   
 Evitemos, pues, tener vidas de desecho, porque es mejor colaborar con Dios (1-Co.3.9) trabajando para su Reino (Col.4.11), y una de las formas de hacerlo es sirviendo a los “hermanos más pequeños” del Mesías (Mt.25.40,45;Lc.8.20-21). Él quiere que tengamos vidas “abundantes” Jn.10.10), “Porque todas las promesas de Dios son en él, Sí, y en él, Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios” (2-Co.1.20).
  
 Además, recordemos que “cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa”. (Mt.10.42)

También dijo Pablo: “…servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Gá.5.13-14

lunes, 17 de junio de 2019

EL REINO DE DIOS NO ES COMIDA NI BEBIDA



Dicen algunos ¿por qué dice San pablo que el reino de Dios no es comida ni bebida?

Esta expresión del apóstol Pablo la debemos también entender en su contexto. El dice esto en el mismo sentido que una persona dice: “Yo no me llamo un plato de comida”, queriendo dar a entender que ello es muy poco en comparación a otros intereses.

 Aquí esos otros intereses, mucho más importantes, es la justicia, con la cual no solo habrá “comida y bebida” sino muchísimo más; y en consecuencia habrá paz y gozo en el Espíritu Santo.
   
  En otra parte lo dice claramente: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas (comida, vestido, etc) os serán añadidas,” (Mt 6.25-33) Pero estas cosas no vendrán por el mero hecho de buscar, sino como resultado de encontrar la justicia del reino de Dios.
   
   Es como si a alguien se le dijera: “Busca empleo, para que salgas de la pobreza en que te encuentras” Su situación cambiaría no por el hecho de buscar empleo, sino por la compensación a su trabajo.

Esto también lo vemos reflejado en una de las tentaciones que sufrió el Señor Jesús: “Y le llevó  a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo;  porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden;   y,   En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios”
   
Jesús podría bajarse por sus propios medios, de manera que hubiese sido algo así como una necedad recurrir a lo sobrenatural, sin necesidad absoluta. Esto resulta en una situación parecida a los que piensan que por el solo hecho de asistir a una reunión religiosa, o leer  la Biblia, etc., las cosas llegarán como por arte de magia.
   
Afortunadamente, ya está claro para muchos, que Dios hace lo imposible, nosotros lo posible. Y si creemos que el mismo Espíritu de Dios está en nosotros, las cosas pueden ser muchísimo mejor. “Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios” (2-Co.1.20)


sábado, 8 de junio de 2019

MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO

 
   Dirán algunos, ¿A caso no dijo el Mesías que su reino no era de este mundo? Ciertamente; tanto Jesucristo como su reino y sus discípulos no son de este mundo (Jn 17.16; 18.36) Eso no significa que nuestro Salvador y su reino sean imaginarios o que sus discípulos seamos fantasmas o extraterrestres.
    
   En la Biblia la palabra “mundo” tiene varios significados, y según el contexto en el cual se aplica se debe deducir a qué se refiere. Se habla del mundo material creado por Dios, (Jer 10.12); se hace también mención de “mundo” para referirse a la Humanidad, (Jn. 3.16). En ocasiones se dice “mundo” para referirse a los que se oponen a Dios (Jn 14.30; I –Jn 5.19) , o se habla de “mundo” simplemente para diferenciar la vida natural de la espiritual, sin connotaciones positivas o negativas en sí; ( I-Co 7.33).

El Reino de Dios no hace parte de ese mundo pecaminoso que se opone a la voluntad de Dios, y que prefiere vivir a expensas de sus propias habilidades y recursos, pudiéndole dar rienda suelta a sus pasiones, egoísmos y caprichos, sin reconocer ni la personalidad de Dios, ni mucho menos su autoridad como creador del Universo.

   El apóstol Pablo hablándole a quienes sí le reconocen éstos atributos, les dice: “Y él os dio vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados en los cuales anduvisteis en otro tiempo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia; entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”. (Ef 2.1-3).

   Hay pues, dos grandes opciones para la Humanidad: o vivir bajo la influencia perniciosa de Satanás y de nuestras tendencias destructivas, o bajo la orientación, ayuda y protección del paternal gobierno de Dios.

sábado, 1 de junio de 2019

DEMOSTREMOS GRATITUD


   Nuestro Todopoderoso Creador del Universo pudiera, si lo quisiera, con solo mover un dedo, provocar los hechos más portentosos e inimaginables; incluso haber eliminado al Diablo antes de volverse malo y pervertir a la Humanidad.
    
   Pero la cuestión era y sigue siendo poder confirmar si los seres humanos por propia iniciativa adoran y sirven con gratitud a su Hacedor, o por el contrario y como lo afirma el Adversario, éstos solo buscan a Dios para satisfacer sus propios intereses egoístas, siendo inclusive capaz de blasfemar su santo nombre cuando las cosas no le salen como ellos quieren.
   
   Por eso, para tomar la decisión de vivir bajo el régimen de la Divina Providencia se requiere sencillez y buena voluntad, porque no siempre las cosas son cuando las deseamos o como las queremos.
   
    Lo que sí podemos estar seguros es que así como nuestro Dios permitió la caída del ser humano en pecado, también le proveyó de un magistral plan de salvación; y el establecimiento de su pleno gobierno sobre toda la tierra es el aspecto más relevante y el objetivo final de dicho plan (Sal. 2.6-9; Ap. 11.15).
   
    Pero el Reino de Dios (expresión que incluye no solo al rey y sus súbditos, sino a todos los elementos, áreas o dimensiones que comprende), no es algo puramente material y terminado como un objeto que pudiera caer desde lo alto. Y porque no es estático como una cosa, sino dinámico como un organismo viviente, tal como un árbol (Lc.13.18-19), nosotros, que nos reconocimos pecadores y alejados de Dios, y que aceptamos recibir de Jesucristo su perdón, su señorío, y su Reino, debemos colaborar con Dios ayudando en la construcción de este esperanzador Reino (1-Co 3.9; Col 4.11), tanto para lograr la integración de sus participantes, como para enaltecer su grandeza y sus valores.


sábado, 18 de mayo de 2019

ASPECTOS DE LA UNIDAD CRISTIANA


   UNIDAD ESPIRITUAL, en la que soy uno con mis hermanos del África, Europa, etc., aunque nunca los he visto ni escuchado. Simplemente nos identifica tener, supuestamente, al menos los fundamentos de una misma fe.
   
UNIDAD DOCTRINAL,  la que tienen los miembros de una u otra denominación. Aunque algunas de ellas tienen un nulo  o muy pobre criterio acerca de muchos asuntos, la mayoría defienden un conjunto de credos o doctrinas que las hacen diferentes a otras. Tienen unidad de pensamiento en relación con ciertos asuntos, lo que las hacen diferentes a otras.
   
UNIDAD REAL, la que puede tener cualquier denominación cristiana, o el conjunto de ellas. Tiene que ver con la vivencia práctica de la fe, lo que  involucra acuerdos para diseñar, aprobar y desarrollar planes o programas que mejoren  las condiciones de vida que la comunidad de fieles necesita.
   
   No se trata sólo de orar, adorar, o leer la Biblia. Es permitir que el Espíritu Santo haga su obra en y a través de nosotros, poniendo en ejecución los principios del reino de Dios, “para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.  De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan”. “Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,  sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (1-Co.12.25-26: Ef.4.14-16).
   
   Nuestro Salvador quiere que en su “casa” haya alimento (Mal.3.10) y vida abundante (Jn.10.10), y esa casa somos nosotros, los creyentes, (He.3-6) que deseamos que nuestros líderes dormidos y acomodados no obstruyen el plan divino de salvación, pues ni entran ni dejan entrar a los que Dios ilumina con la gracia de una visión bíblica y realista de su reino.
  
  

viernes, 10 de mayo de 2019

REVUELTOS PIERDEN SU IDENTIDAD


   La “vana manera de vivir”(1-P.1.18) del mundo, el cual yace bajo el Maligno (1-Jn.5.19), nunca podrá ser igual a la de la santa nación, es decir, al pueblo adquirido por Dios para anunciar las virtudes de Aquel de las tinieblas a su luz admirable (1-P.2.9).
  
   La Biblia es enfática al ordenar a los creyentes a no unirse en yugo desigual con los incrédulos, es decir, no establecer compromisos de asociación con ellos. Y esto, para evitar la contaminación (2-Co.6.14-18; 7.1). Ni siquiera se deben juntar con los mismos hermanos en la fe que anden desordenadamente (1-Co.5.11).
  
   Desafortunadamente, debido a la poca importancia que se le ha dado al ordenamiento Escritural, la tal contaminación ha adquirido con el tiempo aparentes visos de normalidad, al punto de que uno sabe quiénes son cristianos solo cuando los  ve reunidos en algún lugar, pero nada más.
   
   Habitan, trabajan, estudian, hacen deporte, etc. con la gente común. El cinismo de muchos de éstos contaminados o asimilados llega al colmo cuando se jactan diciendo que son “santos” (separados del mundo para Dios) y aptos para disfrutar de todas las bendiciones del amoroso Padre Celestial.
  
En este orden de ideas, los cristianos rudimentarios (Véase el cap.6 de Hebreos) no se preocupan por crear muros que defiendan la pureza de la fe y el “andar  en el Espíritu” (Gá.5.16) puesto que voluntariamente prefieren la compañía y asociación con los “enemigos” del rey Jesucristo (Lc.19.27), con el falso pretexto de estarles predicando el Evangelio del reino de Dios.

viernes, 4 de enero de 2019

DESPERTANDO A LA REALIDAD

   
   Tanto el comunismo como el fascismo o el “nuevo régimen del Espíritu”, también conocido como el reino de Dios, o cualquier otro sistema de gobierno, se consolidan en la medida en que haya individuos que crean en sus bondades y pongan en práctica sus principios. Creo que el que ofrece más y mejores beneficios es el reino de Dios, aunque, hasta ahora, desafortunadamente,  se ha captado de él, por lo regular, solo la parte mística, subjetiva e individualista. Allí está lo malo del asunto.
  
   El reino de Dios es un sistema de gobierno no político, en el sentido de no ser parte del engranaje administrativo del Estado, pues la relación de la Iglesia con este ha de ser como la del cristiano con las gentes del mundo: Juntos pero no revueltos. Te honro, te respeto y te aprecio, pero siempre guardando la distancia.
   En manos de los edificadores de la santa nación de Jesucristo, está la responsabilidad de implementar para  su pueblo  todo lo que concierne a su bienestar, pues está en su derecho de alcanzar vidas plenas y abundantes. Permanecer solo orando, cantando,  haciendo palmas y leyendo la Biblia resulta en una absurda y criminal forma de despreciar los valores del plan divino de salvación.

viernes, 14 de diciembre de 2018

FALSAS Y VERDADERAS COMUNIDADES CRISTIANAS

 
   Estos son algunos contrastes entre una verdadera y una falsa comunidad cristiana:

   En una verdadera comunidad cristiana sus miembros se conocen entre sí. Saben sus nombres, dónde viven, a qué se dedican, etc., mientras que en una falsa comunidad pasan muchos meses, incluso años, para saberlo. Sus líderes ni siquiera hacen el más mínimo esfuerzo por integrar a sus feligreses. Tienen tanto temor a las malas críticas a su gestión que en algunas congregaciones llegan a sugerir que quien se sienta al lado puede ser un emisario del Adversario, y que por lo tanto terminada una reunión debe ir derecho a sus hogares sin detenerse a formar corrillos.
   
   En una verdadera comunidad cristiana se amonesta y se pone en evidencia a los que andan desordenadamente, en prácticas inmorales, engañando o robando; en tanto que en una falsa comunidad cristiana tratan de encubrir o justificar tales faltas, sobre todo si quien las comete hace generosas contribuciones para la parroquia.
   
   En una verdadera comunidad cristiana organizan comités para atender lo relacionado no solo a la predicación, danzas, coordinación de reuniones, etc., sino también para atender a  todas las necesidades que como seres humanos necesitan los creyentes, tales como asistencia social, propuestas laborales, cultura, deporte, etc., mientras que en una falsa comunidad cristiana pasan los meses y los años solo impartiendo teo-terapia y psicología motivacional sin que les importe en lo más mínimo que los creyentes son seres humanos , personas con muchas y muy variadas necesidades.
  

sábado, 8 de diciembre de 2018

LA INGRATITUD NOS PUEDE CONDENAR

 
   Como dice en Lc.19.27, los enemigos del rey Jesucristo son aquellos que no quieren  que él ejerza soberanía sobre ellos. Su ingratitud los condena (Jn.3.16-19). El Padre Celestial ama a todos por igual pero no todos aceptan su paternal gobierno.
   
    Por eso, el amor solidario dentro del “nuevo régimen del Espíritu” (Ro.7.6) está enfocado en lo que podríamos llamar como la “ley de la prioridad” (Gà.6.10; Ro.12.10; Mr.7.27), para que el pueblo de Dios se pueda desarrollar y fortalecer, demostrando de este modo, con hechos (Mt.5.14-16), las ventajas del sometimiento a la voluntad divina, antes que al engaño, falta de valores y vacío existencial provenientes de las fuerzas del caos.
   
   Hay principios fáciles de implementar, como son los tres factores básicos de crecimiento espiritual, sobre todo como individuos, los cuales son: Oración, estudio de la Biblia, y adoración celestial.
    
   Pero, como comunidad, existen otros principios no tan fáciles de consolidar, tal como el principio de igualdad (2-Co.8.13-15) que demanda una redistribución equitativa de los recursos económicos de la Iglesia para resolver las necesidades de sus miembros.
  
   Otro principio básico y además necesario para poner en práctica varios otros es el de procurar la unidad real, a diferencia de la unidad meramente subjetiva o doctrinal. Es decir, la integración de hecho del pueblo de Dios (1-Co.12.25-27; Ef.4.14-16) para el ejercicio constante, duradero y organizado de un amor práctico que llene nuestras vidas con la abundancia que necesitamos aquí y que nos haga dignos de una eternidad feliz.

sábado, 1 de diciembre de 2018

¿POR QUÉ CASI NO SE PREDICA ACERCA DEL REINO DE DIOS?

 
   La predicación del reino de Dios es casi imperceptible porque ello implica una visión realista y no individualista y mucho menos utópica del plan divino de salvación. Hoy en día, cuando más, las “ovejas” llegan a la puerta del redil, la cual es el arrepentimiento y el consecuente perdón de pecados que brinda el Padre Eterno en los méritos del sacrificio de su Hijo. Por eso el mismo Salvador manifiesta: “Yo soy la puerta. El que por mí entrare hallará pastos” (Jn10.9).
  
   Pero una vez entrado el creyente por dicha puerta y haber recibido la gracia del perdón,  toca a éste iniciar, en lo que se conoce como “conversión”,  un proceso de crecimiento personal, a la vez que se integra  al desarrollo de su familia de la fe, el pueblo de Dios, también llamado “santa nación” (1-P.2.9).
  
   La fórmula es: “Arrepentíos y convertíos” (Hch.3.19), lo que significa que aquellos que fueron llamados a participar de la naturaleza divina (2-P.1.4), ahora como “siervos” deben trabajar para el “hombre noble” (el rey Jesús), quien habiendo recibido la titulación de su reino les proveyó de dones y talentos para desarrollar su proyecto de gobierno (Lc. 19.11-27), implementando todo “lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación” (Ro.14.19).
   
   “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies” (He.10.12-13), siendo sus enemigos todos aquellos que no quieren implementar sus principios de gobierno (Lc.9.27).

   El Mesías ejecutó la misión que le fue dada. Ahora nos toca a nosotros hacer nuestra parte, “porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, POR MEDIO DE NOSOTROS, para la gloria de Dios.” (2-Co.1.20

viernes, 23 de noviembre de 2018

IDENTIDAD DE LA IGLESIA REAL

 
   La Iglesia real es la parte humana del reino de Dios, la cual evita toda contaminación y perfecciona la santidad en el temor de Dios (1). Porque, aunque está en el mundo, no hace parte de él (2). 

   Por eso sus miembros no hacen compromisos de asociación con los incrédulos (3). Por el contrario, siguiendo la verdad en amor, crecen EN TODO (desarrollo personal, económico, cultural deportivo, etc.), en Aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. De manera que si un miembro padece todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan (4).

  ¿Ponen en práctica estos principios donde Usted se congrega, o solo son palabreros?

   Citas: (1) 2-Co.7.1 ( 2) Jn.17.14 (3) 2-Co.6.14-18 (4) Ef.4.14-16; 1Co.12.26

viernes, 16 de noviembre de 2018

CRISTIANOS ACOMODADOS E INDOLENTES

 
     Cuando todos los cristianos del planeta Tierra sean llamados a cuentas por el rey Jesucristo muchos recibirán el premio a su vocación, convivir con el mismísimo rey salvador en la plenitud de su reino y en medio de su pueblo liberado.
    
   Otros tantos no podrán hacerlo porque habían creído que el hambre, sed, desnudez, etc., de que hacen referencia en el capítulo 25 del Evangelio según San Mateo se referían solo a condiciones subjetivas. Argumentaban que las personas tenían hambre solo “de la palabra de Dios”; que tenían sed “solo de la palabra de Dios”; que tenían la desnudez del pecado y solo bastaría hablarles de la Palabra; que si estaban enfermos o presos bastaría hablarles de la Palabra, y así sucesivamente.
    
   A estas retorcidas y fantasiosas conclusiones llegan los cristianos acomodados en las butacas de la indolencia y el egoísmo, incluyendo a los cristianos engañados y/o engañadores que supuestamente ejercían una fe tan grande que podían realizar milagros y echar fuera demonios (Mt.7.21-23).
   
    La exhortación del apóstol Juan va directo al corazón de éstos espiritualistas: “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.  Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.  Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.(1-Jn.3.16-20).
  
   Tengamos presente que cuando el rey dice: “mis hermanos más pequeños”, hace referencia a la familia de la fe (Mt.25.40; 12.50; Gá.6.10).

sábado, 10 de noviembre de 2018

TRES MEGA OBRAS EN NUESTRO UNIVERSO

  

   Son tres obras que de manera consecutiva se entrelazan para brindar a la raza humana la mejor opción para un cambio positivo, integral y permanente. Se pueden considerar como una obra de amor, otra de sacrificio, y la última de realización.
  
    De forma resumida diré que fue el Padre Celestial que se tomó inicialmente el trabajo de diseñar para la Humanidad un plan con el que esta se pudiera liberar al máximo de las fuerzas del mal. Por ello, y en un acto de amor ofreció el martirio de su propio hijo para establecer el fundamento principal de dicho plan.
  
    La segunda obra fue hecha por su propio Hijo, para el que el reino de Dios constituía el centro de su predicación:” Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado”.(Lc.4.43) Pero “a los suyos vino pero no le recibieron” (Jn.1.11). Por eso les declaró que el reino o gobierno celestial sería transferido a otra clase de personas, a quienes el Padre Eterno le plació conceder (Mt.21.43; Lc.12.32).
   
    Algunos lo quisieron matar por envidia (Mt.27.18), otros por prejuicios políticos, pues temían que gobierno imperial decidiera exterminar al pueblo hebreo por causa de insurrección (JN.11.49-53). Fue una muerte horrible  y humillante sin que el reo tuviera siquiera el derecho de maldecir a sus asesinos. A pesar de todo, efectuó su obra, “se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras”.(Tito 2.14)
  
    Él mismo ya lo había manifestado: “…si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere lleva mucho fruto “(Jn.12.24) En la firmeza de su propósito y adelantándose a los hechos, confesó a su Padre en oración: “Yo te he glorificado en la Tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese” (JN:17.4). Por ello recibió tantos elogios como podemos ver en el libro de Apocalipsis cap.5
  
    Las dos grandes y fundamentales obras mencionadas ya fueron ejecutadas totalmente por sus autores. La tercera está en pleno desarrollo y corresponde hacerlo al Espíritu Santo, quien no puede actuar sin la buena voluntad de quienes deciden colaborar en la consolidación del reino de Dios (1-Co.3.9) y participar de la naturaleza divina (2-P.1.4) que es la que garantiza  el resurgimiento a una vida permanente y feliz aun después de la muerte física (Ro.8.11).