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lunes, 23 de septiembre de 2019

DEBEMOS VENCER...PERO PACÍFICAMENTE

 
     La no violencia no es lo mismos que la resignación pasiva ante los agentes perturbadores de la paz. La no violencia es el arte de ganar la guerra por medios pacíficos, “con armas de justicia a diestra y a siniestra”, como lo proclama las Sagradas Escrituras Cristianas, (2-Co.6.7).
   
 “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño, porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las obras de la luz, (Ro.13.11-12).
    
Así como el Cordero de Dios “salió venciendo y para vencer”,(Ap.6.2), así los cristianos debemos unirnos y organizarnos, para que Dios, por medio de su Espíritu, quien es el que en nosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad, (Fil.2.13), nos dé la victoria que produce la soberanía de su gobierno en nosotros, como la comunidad de su pueblo que somos.
   
     El gran Libertador de nuestras almas dijo lo siguiente: “He aquí, yo os envío como ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas” (Mt.10.16). De tal manera que la humildad y la prudencia son dos de las “armas de la luz” de que disponemos.
   
    El apóstol Pablo complementa: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra carne y sangre, sino principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes, (Ef.6.11-12).
   
    Pero, “Quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien?  Más también, si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad al Señor vuestro Dios en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo aquel que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (1-P.3.13-16).
  
   En los primeros tiempos de la Iglesia los cristianos tenían “favor con todo el pueblo” (Hch.2.47). Porque tener “buena conciencia” es tener la satisfacción del deber cumplido, al diseñar, establecer y promover planes, programas y proyectos reales y concretos “para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt.5.16).
  
   “Porque esta es la voluntad de Dios; que haciendo el bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, (por ejemplo indolencia e indiferencia social,  desorganización), sino como siervos de Dios, (1-P.2.15-16).
   
   Vencer sin violencia es, pues, fundamentalmente, crear condiciones de justicia y desarrollo social, para que realmente pueda existir, al menos dentro del pueblo de Dios, paz y gozo en el Espíritu Santo. “Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz  y a la mutua edificación”. (Ro.14.17-19)

jueves, 12 de septiembre de 2019

GUERRA SANTA


    Jesucristo dijo: “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada”. (Mt.10.34) El apóstol Pablo añade: “Porque el Reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder…” 1-Co.4.20).
    
   El poder del que aquí se habla no es aquel con el que Satanás y sus huestes de maldad nos someten y mortifican,  no.  A lo que Pablo se refiere es a los enormes recursos que nuestro Creador está poniendo a nuestra disposición para que “no seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Ro.12.21). No se trata, pues, de tener una actitud pasiva y resignada ante el mal que nos agobia. Nuestros miembros deben estar al servicio de la justicia (Ro.6.19). La paz es el resultado de ella. Por eso, el Maestro decía: “…buscad primeramente el Reino de Dios, y su justicia, y todas estas cosas (necesidades básicas como alimento, vestido, etc.,) os serán añadidas.”(Mt.6.33).
   
    Si cada uno de nosotros cumple bien sus deberes, como “buen soldado de Jesucristo” (2-Ti.2.3), entonces todos los creyentes estaremos “firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios.” (Fil.1.27-28).
   
    Los que peleamos “la buena batalla de la fe” (1-Ti.6.12) no utilizamos armas de fuego, corto pulsantes, ni ninguna otra clase de armas materiales, “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”; (2-Co.10.4); ni aun debemos tratar de convencer por la fuerza a otras personas de nuestras convicciones, (Mt.10.11-14). Disponemos de medios tan nobles como es la solidaridad.
  
   Todos los cristianos seguramente no estaremos totalmente de acuerdo en muchas cuestiones; pero de seguro creemos que si adoptamos una común actitud frente a muchas cosas que debemos hacer o dejar de hacer, en el disfrute sagrado de la libertad que nos otorga el estado social de derecho en que habitamos, adoptaremos tales actitudes, para mejorar nuestras condiciones de vida, “pues que por esto pagáis también los tributos…” (Ro.13.6).
   
    Un ejemplo palpable de esto es la gran liberación nacional que promovió y obtuvo Mahatma Gandhi, con solo apelar al derecho a la libertad que la Ley le otorgaba para no comprar ciertos artículos que el Imperio Británico ponía a su disposición. Venció el mal con el bien como nos recomienda San Pablo que hagamos los cristianos. Esto haremos cuando despertemos del letargo de la resignación, indiferencia e irresponsabilidad ante lo que el Mesías demanda de nosotros, (Mt.25.34-46; Ef.5.13-17).
    
   Esto no significa que debamos ser empleados del Estado, puesto que tenemos claro que “…al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”, porque, “dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”, (Lc.4.8). Como ciudadanos que pagamos impuestos nos asisten derechos que pueden convertirse en herramientas útiles, para que a través de actos colectivos (de la Iglesia) podamos enaltecer a nuestro sublime Rey Salvador y su maravilloso Reino que entre nosotros se desarrolla y crece como un gran árbol, en que los maltratados y desprotegidos del mundo puedan habitar seguros al abrigo de sus ramas. (Mt.13.31-32)


viernes, 9 de agosto de 2019

LA GRACIA DE DIOS NO SE PUEDE COMPRAR

 
   A alguien le fue dicho: “Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en  este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, se quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura  y en prisión de maldad veo que estás” (Hch.8.20-23)
  
  Estas palabras las dirigió el apóstol Pablo a un personaje que había sido un experto manipulador de la ignorancia de las gentes, un manipulador de profesión valiéndose de ciertos conocimientos de magia que poseía.
    
   Ahora, después de haber manifestado arrepentimiento y deseos de cambio, ayudaba a Pablo en la divulgación del evangelio del Reino de Dios. A pesar de tan grande puesto de liderazgo seguía creyendo que los favores de nuestro Salvador se pueden comprar.
  
  Este mismo concepto-sentimiento hoy en día es explotado por algunos “simones”; no porque ellos así lo crean, pero así lo hacen creer a las masas moldeables de personas, siendo las más vulnerables aquellas interesadas más en sus egoístas pretensiones personales que en los planes que Dios tiene para liberar a la Humanidad de la corrupción que hay en el mundo (2-P.1.4)
    
   La buena noticia de que el Reino de Dios, en su actual etapa de desarrollo, está vigente entre nosotros, señala que nuestro Creador desea la prosperidad para todo su pueblo, y no para unos cuantos, porque el mismo Espíritu de Dios que habita en nosotros ha de impulsarnos a la solidaridad, a la ayuda mutua organizada. “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.” (Ro.14.19).

martes, 30 de julio de 2019

ESTO ES LO MÁS IMPORTANTE

 
   El pueblo de Dios es una santa nación llamada a estar tan integrada como los miembros de un mismo cuerpo. La solidaridad debe obrar a causa de que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones (Ro.5.5),  y no por intereses vanos o egoístas.
   
   En este sentido se nos dice que  “si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve”(1-Co.13.3). Nuestra solidaridad, como participantes del Reino de Dios debe ser prioritariamente con nuestra familia en la fe. “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá.6.10). Porque…”No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos” (Mt.15.26).
   
    Examinemos lo que nos instruyó el Maestro: “Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?  Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? (Mt.5.46-47). Pero el hecho de amar a extraños y enemigos no significa que dejemos a nuestros hermanos en un segundo plano. El  2-Cr. 19.1-2 leemos: “Josafat rey de Judá volvió en paz a su casa en Jerusalén.  Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto”.
    
   San Juan dice: “Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos,  los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje.  Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles.  Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad”.
    
   Cuando Jesús se manifieste como juez cuestionará lo que se hizo o dejó de hacer a “sus hermanos más pequeños” (Mt.25.40, 45). Y, ¿quiénes son los hermanos de Jesús? La misma Palabra nos responde: “Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud. Y se le avisó, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.  Él entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen” (Lc. 8.19-21.
    
      Una de las promesas de nuestro Salvador es que no perderemos la recompensa  ni aún por un vaso de agua que le demos a alguien por el hecho de ser “hermano” o “discípulo” de Cristo. Así que, si queremos tener grandes “tesoros en el cielo” (Mt.6.19-21) organicémonos para que nos podamos servir mutuamente. El disfrute será no solo después del pleno establecimiento del Reino de Dios sobre la tierra, sino desde ahora; porque los principios que dan vida e identidad a la santa nación de Dios (1P.2.9) nos permitirán vivir la vida abundante, juntos y en armonía, como nuestro Rey Jesús rogó a su Padre Celestial que le fuera concedido.

viernes, 19 de julio de 2019

¿ACASO ES SUFICIENTE?

 
   No es suficiente para una persona haber sido perdonada de sus pecados, y estar ahora sin vicios y observando una relativa buena conducta. No podríamos verificar los frutos del Espíritu Santo, que habita en nosotros los creyentes ni practicar la justicia del Reino de Dios, viviendo una fe egoísta y mezquina.
   
 Escrito está: “ y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta  y se echa al fuego” (Lc 3.9), por que “ al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Stg 4.17); además, porque “ en esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios” (I Jn 3.10)
  
 Por eso nuestro Señor diseñó la creación de un reino , para que fuera hecha su voluntad aquí en la tierra, como en el cielo (Mt 6.10), pudiendo él ejercer soberanía en su propia nación, pueblo adquirido por él para que anunciemos las virtudes de  “Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable”.(I-P 2.9).

¿ACASO ES SUFICIENTE?

jueves, 11 de julio de 2019

CON LOS PIES BIEN PUESTOS SOBRE LA TIERRA

 
  El Cuerpo de Cristo tiene los pies sobre la tierra.- Estamos tan acostumbrados a  desligar a  Dios de la vida real y humana de su Iglesia, que lo concebimos en nuestros corazones  pero no en la sociedad.
   
    No hablo de la sociedad mundanal, sino  de la de nosotros, la del pueblo de Dios, la santa nación. Mientras no nos integremos no seremos parte real  de su Cuerpo. Al Espíritu se intuye, y se deduce su presencia, pero el Cuerpo ha de ser tangible. Si no hay verdadera unidad no habrá evidencia de que Dios tenga un pueblo propio, una nación entre las naciones, y todo esto no pasaría de ser entretenidas quimeras de la literatura religiosa.
   
    Es nuestro  deber no tener compromisos de asociación con la gente común (2-Co. 6.14-18 y 7.1) , aunque de manera eventual o circunstancial tengamos que juntarnos  con ellos, que no es lo mismo. Pero sí debemos integrarnos a la familia de la fe, para poder demostrarle al mundo que nuestra justicia puede ser superior a la de ellos, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. Demostrarles también que las virtudes del Reino de Dios, en su actual etapa de desarrollo, hacen que sea el sistema de gobierno  más completo y sublime de todos los tiempos.

viernes, 3 de mayo de 2019

MUERTOS O DORMIDOS

 
   Cuando el Sublime Maestro dijo a sus discípulos: “Dejad que los muertos entierren a sus muertos”, sin duda se refería a los inconscientes de su naturaleza espiritual, que trasciende su muerte física,  y la suerte que en este caso deben afrontar como respuesta a la responsabilidad de sus acciones en la vida terrena.
   
   Por otro lado, las Escrituras nos hablan de los que están DORMIDOS. Pero a pesar de que duermen son capaces de tener vivencias ricas en alegría, fe, esparcimiento, esperanza, etc….en los ensueños, por supuesto. Allí no se guían por sí mismos, no dirigen los acontecimientos a voluntad, porque no son más que títeres manejados por fuerzas que no pueden comprender ni manejar.
   
   Por eso en Efesios 5.14 se les amonesta: “Despiértate tú que duermes, y te alumbrará Cristo” Se refiere a los que solo utilizan la religión como muletas emocionales o como institución  bomberil  que pueda apagar el fuego de sus angustias pero sin ningún compromiso serio ni consigo mismos ni con sus comunidades. Y todo esto porque aún no han entendido el plan que el Supremo Creador diseñó para salvar integralmente a la Humanidad.
   
Todavía no pueden ver o comprender lo que es el reino de Dios, debido a que aún no han nacido de nuevo, en el Espíritu de la verdad (Jn.16.12-13). Siguen todavía en el vientre de la posibilidad de su CONVERSIÓN (Hch.3,19) en miembros activos de este “nuevo régimen del Espíritu” (Ro.7.6).
  
   Pues así como por medio del arrepentimiento podemos recibir el gran beneficio del perdón, así también por medio de la conversión podemos llegar a tener “tiempos de refrigerio” por medio de la implementación de los principios justos y amorosos del reino de Dios (Jn.13.35).

sábado, 27 de abril de 2019

AVIVAMIENTO FANTÁSTICO

  Muchos cristianos se emocionan con la esperanza de un gran avivamiento a escala mundial. El sistema religioso actual las ha educado para que crean que ello consiste en que los creyentes salten, griten, caigan al piso y hagan toda clase de piruetas. Que entre más revuelo causen serán considerados como más ungidos.
   
   Todo esto resulta simplemente en un “avivamiento fantasioso”. Como reza el dicho: “Tilín tilín, pero nada de paletas”. En otras palabras, como la hojarasca (1.Co.3.12) que hace mucha bulla pero que de poco o de nada sirve para suplir las necesidades de los santos (Mr.11.12-14).
  
   La mayoría de religiosos cristianos están tan acostumbrados a las fantasías que la realidad los asusta, y por eso la rehúyen. Pasan décadas y sus congregaciones siguen anquilosadas. Les llegan muchos nuevos creyentes, pero otros tantos se desvían del Camino; y esto porque algunos no soportan la inacabable repetición de la repetidera sin que objetivamente se experimenten relevantes cambios de provecho para ellos y para los demás miembros de sus comunidades. A éstos descarriados se les amonesta duramente en Hebreos 6.4-8 No obstante, antes de hacerlo son instados a dejar atrás los “rudimentos de la doctrina de Cristo” e ir “adelante a la perfección (He.6.1-3)

  Caso contrario son los que tienen la siguiente actitud: “estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación”(He.6.9) “ Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.  Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza,  a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”. (He.6.10-12). “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”. Stg. 2.24

     Cuando comprendamos lo que es el reino de Dios, el cual es muy diferente a los demás reinos o Estados del mundo, que yacen bajo el Maligno, disminuirán o desaparecerán los descarriados o apóstatas, pues las “cosas mejores y que pertenecen a la salvación” no dejarán que se aburran o tengan pereza, porque el servicio a los santos cubre una infinita gama de posibilidades, incluyendo la ayuda mutua (He.13.16), que a todo incluyen una inagotable fuente de medios o herramientas con las que nos podemos beneficiar desde ahora y hasta la eternidad.
  
   Es de tener presente que “Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.  Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Lc.12.47-48).
  
    Toca, pues, principalmente a los creyentes con liderazgo, recursos económicos, posición social, capacitación académica, etc., colaborar con Dios (1-Co.3.9) haciendo que la justicia del reino de su Hijo se haga evidente y siga este reino creciendo entre nosotros hasta su gloriosa plenitud.
  

viernes, 12 de abril de 2019

NO A LA LEY DEL EMBUDO

   
   A pesar de que el dinero es “la raíz de todos los males” (1-Ti.6.10), en sí mismo no es ni bueno ni malo, depende del uso que se le dé. El no adquirirlo por negligencia para suplir las necesidades básicas es considerado como un contrasentido o  negación de la fe (1-Ti.5.8)
   
   Al tratarse de una congregación cristiana, los beneficios del dinero recaudado  han de ser para todos, en ejercicio del principio de igualdad claramente establecido en 2-Co.8.13-15).
  
    Como para el Supremo Creador lo esencial es la salvación de los seres humanos (Jn.3.16), entonces se han de atender prioritariamente a sus necesidades más importantes. No nos olvidemos  de la ayuda mutua; por lo tanto en el aspecto financiero debemos tanto dar como recibir (He.13.16).
  
   Es aquí cuando podríamos, en el caso de adoptarse de común acuerdo,  pensar en el diezmo como factor económico, el cual puede conducir a la igualdad y prosperidad de todos los miembros de una congregación.
  
   Pero como la corrupción en el manejo de los dineros públicos es uno de los grandes males que padece la Humanidad se ha de ser, como defensores de la justicia del reino de Dios, celosos en extremo para evitar que las maldiciones del mundo  contaminen a la Iglesia.
   
    Lo primero en establecer sería la no remuneración formal a los líderes (administradores de la gracia de Dios, 1-P.4.10). Recordemos que el apóstol Pablo nos dio un buen ejemplo renunciando a su derecho a ser mantenido, no remunerado, y por ello trabajaba para suplir sus propios gastos (1-Co.4.12). No obstante se gozaba en servir a Dios gratuitamente (1-Co.9.18).

miércoles, 3 de abril de 2019

LIMOSNA Y CORRUPCIÒN

  

   Entre los muchos mendigos que con verdadera necesidad piden limosna por las calles de una ciudad se mimetizan los sinvergüenzas que quieren vivir a expensas de la gente bondadosa. Incluso, hay empresas criminales dedicadas a este fin.
  
 Algo parecido está ocurriendo en muchas congregaciones cristianas en donde ciertos individuos se disfrazan como  “ministros de justicia” (2-Co.11.15). Desafortunadamente no faltan los creyentes incautos que sustentan a éstos mercaderes de la fe (2-P.2.3). Lo hacen pensando que están haciendo lo correcto para agradar a Dios, cuando en verdad están haciendo todo lo contrario… Si voluntariamente somos idiotas útiles, o cómplices de las tinieblas (Ef.5.11), no quedaremos sin castigo.
   
 El pueril argumento que esbozan los que con sus ayudas alimentan a este monetizado sistema religioso, es: “Cumplo con mi deber de dar; que respondan ellos por lo que hacen con el dinero”
  
 ¡Ojalá que recapaciten! Porque esta nefasta actitud se constituye en una de las grandes piedras de tropiezo que obstruyen el camino que conduce a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

miércoles, 13 de marzo de 2019

EXTENCIÓN EFECTIVA Y REALISTA DEL MEJOR GOBIERNO

    Algunos predicadores instan a “extender” el reino de Dios. Pero este reino no se extiende solo hablando sino implementando sus principios, no solo de manera individual sino también como comunidad. La Iglesia es la comunidad de creyentes, seres humanos que necesitan alimento, vestido, salud, empleos remunerados, deporte, vivienda, recreación, etc. En otras palabras, necesitan vidas plenas, abundantes.
  
   Para que esto llegue a ser una realidad, como todo buen gobierno a través de este reino se ha diseñado el plan divino de salvación, salvación no solo de un infierno futuro sino también del actual tormento producido por la maldad, injusticias y sufrimientos causados por los enemigos de este gobierno (Lc.19.27).
  
   Este plan nos induce a organizarnos como un Cuerpo, para:

A) “para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1-P.2.9).

B) “para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad,  como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos”  (2-Co.8.13-15).

C) “para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.  De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.  Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1-Co.12.25-27).

D “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,  sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,  de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor (Ef.4.14-16).
   
Quienes valoramos este plan de gobierno divino debemos esforzarnos por quitar del camino las grandes “piedras de tropiezo” que obstruyen su desarrollo y estorban para que el Espíritu de Dios haga la obra por medio de nosotros (2-Co.1.20). No en vano nuestro rey salvador “se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras (Tito 2.14).
   Pero, ¿Qué son estas “piedras de tropiezo? En la siguiente reflexión lo pondré al descubierto.

viernes, 14 de septiembre de 2018

AVISO CLASIFICADO CELESTIAL


     ¡! Atención, excelente remuneración ¡! Rey requiere colaboradores  para consolidar su plan de gobierno. Este gobernante promete perdonar todas las transgresiones que hayan cometido los que decidan vivir bajo su soberanía. Lo puede hacer con pleno derecho porque como “hijo de hombre”, por y para la Humanidad, ofreció a su Padre Eterno su vida en martirio para poder crear para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Participar y vivir bajo su nuevo régimen del Espíritu requiere buena voluntad para deponer la indolente y egoísta comodidad personal a cambio del bien colectivo de su santa nación.
   
Para mayor información acerca de esta grandiosa oferta, diríjase a:
http://caminoalalibertad.jimdo.com

domingo, 9 de septiembre de 2018

PERSECUSIÓN VS. LIBERTINAJE

 
   Bajo el imperio de gobiernos fanáticos e intolerantes a muchísimos cristianos les ha tocado sufrir hasta lo indecible para poder vivir  y transmitir los fundamentos de su fe, habiendo llegado muchos de ellos hasta martirio.
  
   El polo opuesto de tales situaciones son las circunstancias de quienes vivimos bajo regímenes políticos democráticos y tolerantes. Nadie nos persigue o maltrata a causa de nuestras creencias. Pero… ¡Cuidado!
   
    Las prisiones, persecuciones y maltratos que en estas circunstancias favorables no estamos recibiendo se nos pueden convertir en prisiones eternas a causa de nuestra falta de compromiso con el plan de salvación que El Eterno tiene para la Humanidad.
   
    Al que sabe hacer lo bueno y no lo hace le es pecado, dice la Biblia. Porque, habiendo recibido la titulación de su reino el rey Jesucristo entregó dones y talentos a sus siervos y colaboradores para consolidar su Gobierno por medio de la práctica de sus principios, con la fortaleza y dirección del mismo Espíritu y la Palabra de Dios.
   
    Cuando él regrese para establecerlo en toda su plenitud, tomará en cuenta lo que hicimos o dejamos de hacer los que fuimos llamados a participar de Su Obra, y entregará su reino a los que encuentre digno de él.

sábado, 1 de septiembre de 2018

¡! NECESITO AYUDA!!

 
      Por favor, ayúdenme a encontrar una congregación que verdaderamente actúe bajo los principios soberanos del rey Jesús, dentro de su “nuevo régimen del Espíritu” (Ro.7.6).
    
 Cuando la descubra, tanto yo como todos los que conmigo están en la misma búsqueda, estaremos felices de poder ser beneficiarios directos del paternal gobierno divino; también porque podremos ser activistas dentro de él colaborando con el mismo Salvador (1-Co.3.9) en su deseo de que tengamos vidas abundantes, como individuos y como comunidad, pudiendo vivir lo mejor posible en esta vida y para siempre, “…  para que andéis como es digno del Señor, agradándole EN TODO, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.”(Col.1.10-13).
    
 Las condiciones mínimas que debe cumplir la tan anhelada congregación para que podamos considerarla como sometida a la voluntad de Dios en relación con su plan de salvación integral para la Humanidad, son los siguientes:

A)      Que su Administración, en donde se han de tomar las decisiones por no menos de las dos terceras partes (2/3) de sus miembros, esté compuesta por hermanos en cantidad proporcional al número de feligreses (pudiera ser, por ejemplo, 1/20) para períodos de un año, durante el cual uno de los administradores será el vocero principal y representante legal.

B)      Que ninguno de los servidores o administradores sea asalariado como tal y que pueda dedicarse a la Obra al menos por medio tiempo.

C)      Que la Junta Administradora disponga de Comisiones, con las Sub-Comisiones a que haya lugar para atender los intereses de la congregación, tales como:
1)      Bienestar y Desarrollo Humano.
2)      Educación y Cultura.
3)      Creación y Desarrollo Empresarial.
4)      Recreación y Deporte.

D)      Que para financiar la Obra se disponga en el local principal de reuniones de un cajón para que los fieles puedan hacer sus contribuciones voluntarias y anónimas, evitando cualquier discriminación en relación con estos aportes, los cuales serán protegidos conjuntamente por al menos tres administradores o sus delegados.

E)      Que con toda claridad y honestidad la Administración informe mensualmente a la congregación a través de un medio escrito, de todas las actividades que la hermandad desarrolla, incluyendo una detallada relación de todos los movimientos financieros.

NOTA: Si Usted tiene alguna información, favor hacerla llegar con el título: “TENGO LO QUE BUSCAS”,  al E-mail: 


¡Que nuestro sublime Salvador los bendiga!