sábado, 12 de agosto de 2017

CRISTIANOS NARCOTIZADOS

    En el océano de las añoranzas, fantasías y buenas intenciones,  la palabra del Reino es como miel en los labios de quien la pregona, pero casi siempre amarga en la dura superficie de la realidad que viven los creyentes en comunidad.

   A veces es tan duro compartir la dura realidad del diario vivir, que muchísimos prefieren continuar “durmiendo” bajo los narcotizantes efectos que produce la indiferencia, el egoísmo y la indolencia.
  
   Lo grave del asunto, tanto para los temerosos que optan por esconder sus talentos, como para aquellos acomodados que piensan que ya están plenos, es que, después de esta efímera vida temporal hemos de responder ante Aquel que nos demandará no solo por el mal hecho, sino por el bien dejado de hacer, especialmente en relación con aquellos hermanos “más pequeños” y “maltratados” (Mt.25.40; He.13.3).


viernes, 28 de julio de 2017

¿EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS?

¿EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS? NO;
 EL TRIÁNGULO PARA VER MUDAS.

Tres de los pilares que sostienen los fundamentos del “nuevo régimen del Espíritu” (Ro.7.6) en el  Reino de Dios  como sistema integral de gobierno divino, vigente entre nosotros en su actual etapa de desarrollo, son:

A)  Autonomía de la Iglesia frente al Estado en una relación de respeto y colaboración en procura, como ciudadanos, del pleno disfrute de sus derechos y el digno cumplimiento de sus deberes.

B)    Integración real de los verdaderos miembros del Cuerpo de Cristo.

C)  Adopción, de común acuerdo, del diezmo como base de una economía igualitaria, para beneficio de TODOS  los miembros de la comunidad de creyentes.

Estos  tres factores no representan al Triángulo de las Bermudas en donde la gente se pierde, pero sí son factores de cambio con los que el pueblo de Dios se encuentra con la realidad y el bien común. Por eso se le pudiera denominar “El Triángulo para Ver-Mudas”, cambios.

viernes, 21 de julio de 2017

CRISTIANOS EN POLÍTICA



    Los aspirantes a servir al Estado lo hacen por medio de grupos o partidos políticos; pertenecer a alguno de ellos requiere la lealtad de sus miembros.
    
    En estas instancias la Biblia no es fundamental ni prioritaria, porque se debe satisfacer no la voluntad de Dios sino la del pueblo por quienes son elegidos;  es entonces a la población en general sobre la que han de  legislar, incluyendo fuerzas armadas, comunidad gay, y otros tantos aspectos de la vida estatal  cuya administración y gobierno están por fuera de la competencia de la Iglesia.
  
    Una postura o consigna religiosa, dentro de un partido político, solo puede ser vista como herramienta política para enaltecer los objetivos del grupo o movimiento.
    
    Un partido, pues, se convierte en un ídolo al que se debe dar honra y tributo, y los cristianos estudiosos de las Sagradas Escrituras sabemos que los ídolos son como marionetas en manos del “Príncipe” bajo cuyo dominio yace el mundo entero (Jn.5.19; Ef.2.1-3). Por todo ello debe quedar muy claro que “a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” (Mt.22.21).


viernes, 14 de julio de 2017

REALISTAS VS. FANTASIOSOS

    Mientras que los cristianos realistas por un lado saben que aunque su responsabilidad es personal, la salvación que el Padre Celestial ofrece es para todo Su pueblo, su santa nación, y que por ello mismo deben conocer lo mejor posible el Evangelio o Palabra del Reino para poder discernir mejor la voluntad de Dios.                                                                                                  
  
   Por otro lado los religiosos, haciéndole juego a sus fantasías, todo lo trasladan al plano de lo imaginario, no estudian ni investigan acerca de las ideas que les inculcan, pues están convencidos de que con el solo hecho de pertenecer a una cierta congregación o grupo están libres de toda condenación. Mientras los fantasiosos solo se juntan para celebrar eventos religiosos, los realistas se integran para experimentar como comunidad la vida del reino.
   
   Mientras los religiosos hacen caridad por medio de limosnas vergonzantes o por las meras buenas intenciones, los cristianos realistas tienen conciencia de la necesidad de implementar los principios doctrinarios del Reino de Dios (entre otros el principio de igualdad, 2-Co.8.13-15) para el bienestar y desarrollo de todo el pueblo de Dios.
   
   Otra diferencia es, por un lado,  que los religiosos no espirituales sino “espiritualistas” se auto-justifican pensando que la salvación cristiana es algo solo de carácter individual, personal, y que por eso mismo deben evitar toda clase de compromisos con los demás creyentes para no ser perjudicados en su indolente y egoísta comodidad.

   
    Por otro lado, los cristianos responsables y realistas buscan desarrollar su carácter en asociación con  la familia de  la fe, aunque para ello deban también ejercitar tolerancia, amor, paciencia, y demás valores del gobierno divino, teniendo siempre presente que la palabra del reino es como miel en los labios de quien la pregona, pero algunas veces amarga en el vientre de quien la vive, sobre todo en este tiempo en que a la cizaña le es permitido estar dentro del reino de Dios  juntamente con el trigo (Mt.13.36-43; 23.13; Hch.13.10).

viernes, 7 de julio de 2017

ELEGIR A LOS MENOS MALOS

     Uno de los deberes del cristiano ante su propia comunidad de fieles es orar por sus gobernantes estatales (1-Ti.2.2). Con esta misma finalidad el Estado nos confiere el derecho de elegir tales gobernantes.
  
   Con el discernimiento que el mismo Dios nos da podemos hacer una buena escogencia o protestar por medio del voto en blanco en contra de los candidatos propuestos. El voto, como tantos otros derechos, hace parte de los talentos que nos entrega nuestro salvador para trabajar, en cierta forma, de su Obra.
    
    El no votar, lejos de ser una virtud, deja el camino libre para que los malos puedan llegar al poder y amargar nuestras vidas con actos de corrupción, leyes en contra de la moral cristiana, y demás cosas que no deseamos.
    
    Y si un cristiano no participa en la escogencia de sus gobernantes, ¿con qué clase de conciencia podrá orar a favor de ellos? Sería un gran contrasentido en el que una persona responsable e inteligente no incurriría (1-Co.14.20).

viernes, 30 de junio de 2017

EL DERECHO NAATURAL

   La justicia del Reino de Dios (el cual en su actual etapa de desarrollo está vigente entre nosotros para que como miembros de la nación santa que lo conforma anunciemos con hechos las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable), está en gran medida bloqueada por algunos que “buscan lo suyo propio,  no lo que es de Cristo Jesús” (Fil.2.21).
    
   Pero, ¿qué es lo que es de Cristo? La Iglesia, la cual es su propio cuerpo (Ef.1.22-23), es decir nosotros los creyentes en su evangelio del Reino. Pero, ¿cómo podrá este pueblo, como tal, ejercer la ética requerida por este “nuevo régimen del Espíritu”? (Ro.7.6) El creyente, por su carácter social requiere de la asociación ya que solo no puede desarrollarse, ni satisfacer sus necesidades, ni realizar sus deberes, ni ejercer sus derechos.
  
   Podemos hablar, pues, de un derecho natural a la asociación, que implica la facultad de realizar con otros, estable u ocasionalmente, todo tipo de actividades en pro del bien común, desde las recreativas hasta las profesionales, culturales, etc. Pero, obviamente, quien haya leído 2-Co.6. 14-18 concluirá que para evitar la “contaminación espiritual” estas asociaciones solo deben tener lugar entre los mismos miembros del Cuerpo de Cristo (2-Co.7.1).



viernes, 9 de junio de 2017

COMO NUBES ERRANTES

      Hay doctrinas muy piadosas con las que se engalanan el nombre y la imagen de muchas de las diversas agrupaciones denominadas cristianas. Con ellas también se amplía el encantador repertorio de los sermones con los que se cautiva la atención de la mayoría de las personas.
   
    Desafortunadamente gran parte de tales doctrinas y sermones son como nubes errantes que no producen cambios permanentes, no edifican; en otras palabras, son como árboles de apariencia hermosa pero que no producen frutos.

   
    A nuestro Salvador le importa más los resultados que las meras palabras, como en el caso de alguien que dijo que no iba, pero fue; aunque fue algo irreverente, cumplió y con ello ganó la aprobación de su jefe. El otro personaje, por el contrario, dijo que iba pero no fue, y por ello fue desaprobado. Moraleja: “Muéstrame tu fe por las obras” (Mt. 21.28-31).