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lunes, 24 de agosto de 2015

EL REINO DE DIOS...¿NO ES DE ESTE MUNDO?

                                                                                                           
   Dirán algunos, ¿ A caso no dijo el Mesías que su reino no era de este mundo? Ciertamente; tanto Jesucristo como su reino y sus discípulos no son de este mundo (Jn 17.16; 18.36) Eso no significa que nuestro Salvador y su reino sean imaginarios o que sus discípulos seamos fantasmas o extraterrestres. En la Biblia la palabra “mundo” tiene varios significados, y según el contexto en el cual se aplica se debe deducir a qué se refiere.

     
   Se habla del mundo material creado por Dios, (Jer 10.12); se hace también mención de “mundo” para referirse a la Humanidad, (Jn. 3.16). En ocasiones se dice “mundo” para referirse a los que se oponen a Dios (Jn 14.30; I –Jn 5.19) , o se habla de “mundo” simplemente para diferenciar la vida natural de la espiritual, sin connotaciones positivas o negativas en sí; ( I-Co 7.33).


    El Reino de Dios no hace parte de ese mundo pecaminoso que se opone a la voluntad de Dios, y que prefiere vivir a expensas de sus propias habilidades y recursos, pudiéndole dar rienda suelta a sus pasiones, egoísmos y caprichos, sin reconocer ni la personalidad de Dios, ni mucho menos su autoridad como creador del Universo.
   
    El apóstol Pablo hablándole a quienes sí le reconocen éstos atributos, les dice: “Y él os dio vida a vosotros cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados en los cuales anduvisteis en otro tiempo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia; entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”. (Ef 2.1-3).

   Hay pues, dos grandes opciones para la Humanidad: O vivir bajo la influencia perniciosa de Satanás y de nuestras tendencias destructivas, o bajo la orientación, ayuda y protección del paternal gobierno de Dios.


viernes, 21 de agosto de 2015

ENFOQUE DE ALGUNOS PRINCIPIOS DEL REINO DE DIOS

  •                                                     
  • El pueblo de Dios no se orienta por palabrerías enajenantes que non desligan de nuestra responsabilidad con el bien común de la Iglesia. Tampoco se orienta por sofismas que nos distraen y alejan de la realidad de la vida humana. Lo hace por medio de principios que el mismo rey Jesús instituyó  para dar vida e identidad a su santa nación, por la que fue torturado hasta la muerte. En la medida en que los practiquemos estaremos más o menos cerca de la cobertura de este sistema de gobierno integral, que en su actual etapa de crecimiento está vigente entre nosotros, para la gloria de Jesucristo, nuestro sublime Salvador, y bendición de todos los países del planeta Tierra. Algunos de esos principios son:
  •  
  • 1)   SANTIDAD___”Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2-Co.7.1); “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (He.12.14).
  •  
  • 2)   UNIDAD___ ¿Por qué? “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,  así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros “ (Ro.12.4,5)  ¿Cómo? “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
  •  ¿ Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:
  •  Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.
  •  Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré,  Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.” (2-Co.6.14-18)  ¿Para qué “Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Jn.17.21).  “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1-2.9).
  •  
  • 3)   SOLIDARIDAD Y SERVICIO___ “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn.13.35);
  • “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.  Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?  Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.  Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él” (1-Jn.3.16-19)
  •  
  • 4)   IGUALDAD___ “no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez,  sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad,  como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos” (2-Co.8.13-15).
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  • 5)   ACTIVISMO___ “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Ro.12-21). “¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien?” (1-P.3.13). “porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios” (2-Co.1.20).
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  • 6)   PROSPERIDAD INTEGRAL___ “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3.Jn.2). “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos” (1-Ti.6.17). “Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere” (Col.4.12). “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Stgo.1.4). “y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado,  a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada” (1-Ts.4.11-12).
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  • 7) NO VIOLENCIA___ “ Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;  porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,  derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,  y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta” (2Co.10.3-6).
  •  
  • TEOCRACIA COMUNITARIA___(No estatal) Dios decide a través de sus siervos, en los cuales habita su Espíritu.  En los gobiernos democráticos del mundo hay, por diferentes razones, gente apta, y no apta para votar. Analógicamente, entre el pueblo de Dios hay creyentes “espirituales” y “carnales”. Estos  últimos aún no han renacido en el Espíritu, y por lo tanto, a diferencia de los primeros, no son guiados por el Espíritu Santo. Todos los creyentes tienen el mismo derecho y deber a renacer y ser guiados por el Espíritu Santo, para poder orientar con éxito sus propias vidas y la de su comunidad cristiana. “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1-Co.2.11-12).
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  • 9)   EL DON DEL ESPÍRITU SANTO___Agente de cambio. Debemos anhelarlo y permitirle realizar su obra en nosotros.
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  • 10)   LA BIBLIA, LA PALABRA DEL REINO___  Única y suficiente Verdad revelada.
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  • 11)   EL DIEZMO___ Base de la economía del Reino de Dios que, aunque no es estrictamente neo-testamentario, por haberse practicado antes de las leyes mosaicas, puede implementarse como factor que puede conducir a la igualdad y a la prosperidad de todo el pueblo de Dios.
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  • 12)   LA ORACIÓN--- Es uno de los fundamentos sobre el cual vive y se desarrolla el pueblo del Reino de Dios.


viernes, 14 de agosto de 2015

REINO DE DIOS Y REINOS DEL MUNDO

                                          

Es evidente que ningún gobierno terrenal da prioridad a lo que Dios en la Biblia manifiesta querer en el manejo ético de los asuntos humanos. “ Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” (Ro.1.28). Por eso quiere que sea su propio pueblo y nación la que lo honre. La Biblia nos enseña claramente que los reinos o gobiernos del mundo NO HACEN PARTE DEL REINO  DIOSDE, él los permite pero no los comparte (Jn 19.10-11) y (Ro. 13.1-6), pues “ el mundo entero está bajo el maligno” ( 1- Jn.5.19), ya que la gente común permanece “siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia “ ( Ef 2.2).

    El mismo Jesús declaró: “ No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí”. ( Jn. 14.30) Alguien podría argumentar que el apóstol Pablo declara que toda autoridad proviene de Dios, según Ro. 13.1-5. Pero siempre para entender correctamente las Escrituras a primero que debemos atenernos es al contexto.Si este pensamiento fuera absoluto los apóstoles en Jerusalén no hubiesen continuado predicando la palabra del Reino, puesto que las autoridades de la ciudad les ordenaron que no lo hicieran. Pero, ¿qué dijeron ellos? "Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios" (Hch.4.17-19)
   
    El Señor permite pero no comparte estos gobiernos, y mucho menos cuando son injustos y opresores. Su Reino no funciona según los esquemas de este mundo impío. Su Reino no tiene fronteras humanas puesto que "Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia." (Hch.10.34-35) Es el pueblo santo de Dios, que aunque puede estar disperso, nunca debe estar desunido, objetivament e hablando.

    Al referirse a uno de estos gobiernos, dijo: “ Dad, pues, a César lo que es de César ( el gobierno del Imperio Romano), y a Dios lo que es de Dios” (Mt 22.21) “ Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la Tierra. Y le dijo el diablo: “ A tí te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiera la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús le dijo: “ Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al señor tu Dios adorarás Y A Él SOLO SERVIRÁS” (Lc 4.5-8).    Esta tentación que tuvo Jesús la tienen permanentemente muchos seres humanos: Adquirir, a través del servicio a un Estado, riquezas, poder y prestigio, aunque sea por medios legales y por motivos más o menos éticos.

     Para un cristiano lo verdaderamente importante es servir a su rey Jesús, permitiéndole gobernar su vida personal, familiar y social, como parte que es de santa nación. Así, sin ser desleal a la real voluntad de su soberano Jesús, podrá hacer bien a todos, pero mayormente a los de la familia de la fe (Gá.6.10). Tengamos muy presente al “hombre noble”, Jesucristo, a quien se le asignó un reino (lc.22.29), y volverá para darlo por herencia a los que utilizaron bien los recursos que él mismo les entregó para trabajar en su obra (Mt.25.34; Lc.19.12-27); de manera que es mucho mejor que sirvamos solo al Señor bajo el nuevo régimen del Espíritu Santo (Ro.6.7), y podamos así cosechar abundantemente frutos para esta vida y para siempre.


                                                                                                                                

viernes, 3 de julio de 2015

PERO, SI ESTÁ VIGENTE, ¿POR QUÉ TANTA INJUSTICIA?

  
                                

 Habrá quienes se pregunten: Si el Reino de Dios está vigente, ¿ Por qué existe tanta injusticia, maldad y sufrimiento? Alguien podría responder, y con razón: “Ello ocurre tanto por la maldad e injusticia de los inicuos, como también  por la indiferencia, desorganización y falta de solidaridad de los llamados buenos o justos.

  El Mesías declaró:”Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Jn.16.33)  Aunque el Reino de Dios está actualmente en pleno desarrollo, y el Espíritu Santo está haciendo la obra en y a través de sus participantes, no obstante al mismo diablo le fue dado permiso para actuar dentro de él, por medio de los que llamándose “hermanos” son malvados, negligentes, e inútiles. (Mt 13.41; 7.23; 25.26,30), o simplemente son “piedras de tropiezo” que ni hacen ni dejan hacer ( Mt 23.13).

 “Les refirió una parábola diciendo: el Reino de Dios o de los cielos, es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo: un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. 

  Explicación de la parábola: el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizañas son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.



   Así mismo el Reino de Dios o de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan  fuera. Así será el fin del siglo: saldrán los ángeles y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes”. (Mt. 13.24-30 ; 37-43; 47-50)

miércoles, 24 de junio de 2015

!! OJO !! ESTÁ VIGENTE

   Cuando escuchamos la expresión “Reino de Dios” lo primero que pensamos es en la vida después de la muerte, bajo el perfecto y futuro gobierno del amoroso Creador, en donde no habrá tiempo si no para el ocio y la contemplación, libres de toda necesidad, obligación y sufrimiento. Tal vez llegue a ser así, o algo parecido. Pero lo cierto es que la Biblia enseña que Dios desde un principio ha querido ejercer soberanía sobre un pueblo propio.

   Inicialmente él escogió la nación de Israel para dicho propósito: “ Ahora, pues, si dieres oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la Tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel” (Ex. 19.5-6). El Israel terrenal tenía, pues, el exclusivo privilegio de ser el pueblo de Dios, apartado de la corrupción y paganismo de las demás naciones del mundo. Pero con el tiempo demostró no ser digno de tan grande dignidad. Por muchos años este pueblo vivió bajo la soberanía del Eterno, y en consecuencia conservó su unidad nacional e independencia como Estado. Sin embargo el alejarse de Dios les acarreó una gran división de su reino, además de ser sometidos vez tras vez a potencias paganas extranjeras. Desde el exilio clamaron a Dios por liberación, y éste prometió a través de sus profetas, enviarles un rey libertador que les devolviera la independencia nacional con su plena libertad de culto al Dios verdadero.

   Estos “convidados a la gran cena” (Lc. 14. 15-24) rechazaron a su prometido Salvador (Jn. 1.11-13). Ellos esperaban a un gran líder político-militar (Jn 6.14-15); pero en vez de ello se encontraron al humilde hijo de un carpintero criado en un pueblo de mala reputación (Lc. 4.16; Jn. 1.46), hablando de amar a los enemigos (Mt 5.43-48), y diciendo que su reino no era de este mundo (Jn 18.36). No lo comprendieron ni lo aceptaron. Pero este desdeño por parte de muchos judíos también hacía parte del gran programa divino de redención; y el Ungido del Señor, con su martirio, se constituyó en cabeza legítima de este nuevo gobierno, ya no terrenal y geográfico, sino espiritual e ilimitado. Por eso Jesús dijo a los judíos: “ El reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él” (Mt.21.33-43 y Ro 2.28-29).
Mas adelante el Mesías dijo a sus seguidores: “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino” (Lc. 12.32).

   Ante la incredulidad de quienes lo escuchaban, Jesús les declaró: “ si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” (Mt. 12.28).
“ Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros” (Lc 17.20-21). El apóstol Pablo comprendió, aceptó y compartió con alegría esta verdad: “... con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de su amado Hijo”(Col.1.12-13).Estaba feliz de participar en el Reino de Dios, y por ello trabajaba para su desarrollo. (Col.4.11) “La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.” (Lc 16.16)

   Pueden participar de este reino todos aquellos que, no con la soberbia de la autosuficiencia, sino con la humildad característica de los niños (Lc 18.17), aceptan que solo a nuestro bendito Salvador pertenece “el reino, y el poder y la gloria” (Mt 6.13).

    Pero participar en este Reino no significa beneficiarse de él egoístamente, sino convertirse de hecho y en verdad en parte de un mismo “Cuerpo”, en miembros de la santa nación de Dios: “ Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (I-P.2.9). Podríamos hablar, pues, según todo lo visto, de anhelar la integración nacional del Pueblo de Dios, bajo el sublime Gobierno de nuestro bendito Rey Salvador.

domingo, 7 de junio de 2015

!!SALVOS!! PERO...¿DE QUÉ?

  •     Muchos predicadores hoy en día ni siquiera hablan acerca del Reino de Dios, pero sí hablan frecuentemente de salvación, término cuyo significado es ignorado o distorsionado por unos, y manipulado por otros. He aquí, pues, en qué consiste el plan de Dios para la salvación de la humanidad, en sus tres aspectos fundamentales:
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  • Cuando creemos la “palabra del reino” (Mt13.19), y  arrepentidos nos reconocemos pecadores y aceptamos la soberanía de Dios, recibimos entonces el perdón de todas nuestras faltas cometidas.
  •  ( “ Este es el pacto que haré  con ellos, después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones y en sus mentes las escribiré. Añade: y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones” (He 10.16-17). Este es, pues, el primer aspecto de este plan de salvación, el perdón de todos nuestros pecados cometidos.
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  • Del segundo aspecto de dicho plan se habla bastante en el octavo capítulo de Romanos. Dios no solo quiere  perdonar nuestros pecados sino que desea salvarnos de la maldición adánica del pecado, de nuestra condición humana de pecadores por naturaleza (Ro 5.12-21). Este renacer para “vivir en el Espíritu” solo se logra por nuestra libre disposición en aceptar la dirección de su palabra y la fortaleza de su Espíritu. El morir al pecado nos justifica ante Dios (Ro 6.1-14), siendo ello también evidencia de que su Espíritu mora en nosotros, (Ro 8.9) en virtud de lo cual también se nos garantiza el derecho  a la vida eterna o permanente. (Ro.8.11; 6.22)..
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  • Ningún poder u obra humana hubiese podido salvarnos de la culpabilidad de nuestros pecados, ni de la maldición de la herencia adánica de nuestra condición irreversible de pecadores, sino solo por el amor del Padre Eterno, en los méritos de su Hijo Jesús, su Cordero inmolado y por la fortaleza proveniente del Espíritu Santo. Para obtener esta gracia nada tuvimos que hacer a excepción de disponernos a recibir este inmerecido regalo. “Por que por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. (Ef 2.8-9).
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  • Resumiendo: Quienes reconocimos y aceptamos la Obra de nuestro Salvador Jesucristo, estamos liberados de nuestra culpabilidad de pecado. También, habiendo purificado nuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, (I-P 1.22) somos salvos o liberados “ de la ley del pecado y de la muerte”, es decir, de su predominio en nuestras vidas “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” (Ro.8.1-17)De la presencia del pecado nos liberaremos solo con la muerte y/o resurrección, pero siempre debemos luchar contra  su poder para que no estorbe la soberanía de Dios en nuestras vidas individuales y de comunidad. (Ro.6.12).

  •  Estos dos primeros aspectos se pueden resumir en Hch.2,38: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Paradójicamente, el tercer aspecto de este Plan consiste NO en aquello de lo que pudiéramos ser salvos, sino en aquello de lo cual no podemos ser liberados, y es  nuestra responsabilidad en el manejo de los talentos y dones que Dios nos concedió para participar de su obra. Este es el tercer aspecto fundamental de este sublime plan de salvación para la Humanidad.
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miércoles, 20 de mayo de 2015

NI MATERIALISMO NI FALSA RELIGIÒN


  • Algunos líderes mundiales tuvieron la convicción de que las estructuras sociales serían por sí mismas suficientes para conducir al ser humano, “animal de costumbres”, por senderos de justicia, paz y abundancia. No sería necesario, según ellos, que tuvieran relación alguna con un Dios y un mundo sobrenatural “por ellos mismos inventado”. Todo concepto religioso era considerado como “opio de los pueblos”.
  •    Pero la misma Historia, gran baluarte en la concepción materialista del mundo, demostró que las personas tienen un su propia naturaleza la necesidad de relacionarse, de alguna manera, con esa dimensión que va más allá de sus sentidos corporales, es decir, que “no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt.4.4).

  •   Opuestamente, mientras estos “hombres naturales” (1-Co.2.14) pretenden necesitar para vivir solo de la naturaleza física o material, otros dependen casi totalmente del mundo sobrenatural: Son los religiosos espiritualistas y fantasiosos que permanentemente tientan a Dios demandándole milagros que los exoneren de todo sacrificio por el bienestar individual y colectivo, (Lc.4.9-12). Es la tentación de los que se cruzan de brazos a esperar que Dios lo haga todo sin que a ellos les cueste el más mínimo esfuerzo.
  • Nuestro Salvador no vino para promover estériles y dañinos sectarismos o sentimientos egoístas de falsa religiosidad. El vino para dar testimonio de la verdad (Jn 18.37), para dar su vida en rescate por muchos (Mt. 20.28) y para anunciar el evangelio del Reino de Dios (Lc 4.43).
  • No se trata, pues, de piadosos humanismos, ni de la dignidad humana por sí misma. Tampoco se refiere a mañas politiqueras o manipulaciones religiosas. Se trata específicamente del Reino de Dios con lo mejor de lo mejor para liberar a la Humanidad de las nefastas consecuencias de vivir alejados de nuestro compasivo Creador.
Es importante que al leer el Nuevo Testamento podamos discernir el contexto de los pasajes que hablan del Reino de Dios, para saber si se están refiriendo a éste en su actual etapa de desarrollo, o si se refieren a él en su futura y perfecta plenitud, cuando esté  libre de todos aquellos que sirven de tropiezo, y de los que hacen iniquidad, (Mt 13.41). 

    Si somos tenidos por dignos del Reino de Dios ( 2-Ts.  1.5) estaremos muy bien en esta vida y para siempre  ( Jn. 4.13-14).; de lo contrario, nuestra calamidad será grande, “ porque no envió Dios a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo  sea salvo por él. El que en él cree no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.(Jn.3.17-18)


  • Quienes comprendemos el evangelio del Reino de DIOS, valorando la importancia que puede llegar a tener este reino por medio de la integración de hecho de sus participantes como el más eficaz medio de que dispone la humanidad para la superación de sus miserias e injusticias debemos predicar el evangelio de Jesucristo, que no es cualquier evangelio; es el evangelio del Reino de Dios.

  •  Pero no solo predicarlo, sino desarrollarlo a través de planes, proyectos y programas de los cristianos para los cristianos (Mr. 7.27). Admitamos este sublime gobierno en nuestras vidas individuales y de comunidad, y seremos más que vencedores; porque si Dios está con nosotros, ¿Quién contra nosotros? (Ro 8.31,37)