Sin duda, la Iglesia primitiva reconocía a sus
pastores, pues cuando Pablo quiso hablar con los ancianos (pastores) de la
iglesia de Éfeso en Mileto, no bajó un hombre solo, ni toda la iglesia, sino
ciertos hermanos conocidos como los ancianos (sobreveedores de la grey
-1-Ts.5.12-13-).
No hay
creyente capacitado y honrado que no admita que Pablo señalaba a VARIOS
ancianos en las iglesias que establecía, que también se llamaban “sobreveedores” (“obispos” en muchas versiones) o “pastores”; términos que indican respectivamente “madurez espiritual”, “vigilancia” frente a los peligros de
dentro y de fuera y “cuidado pastoral”
tanto al “apacentar” como al “alimentar” a la grey (Hch.14.23; 20.17
con 20.28; 1-P.5.1-4).
El monopolio
en el gobierno de una congregación es tan anti bíblico como el ejercido por
todos, incluidos los carnales o inmaduros; y si el solo pastor no es hombre de
Dios, y si carece de vocación y de discernimiento, el daño que puede hacer al
rebaño es inmenso. Las condiciones de los pastores o sobreveedores constan en
1-Ti.3.1-7; Tit.1.5-9 Desde luego, “el obispo” de 1-Ti.3.2 indica el miembro de una clase, y
no un solo pastor en la iglesia.

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